Un producto que llegó roto, un servicio que no cumplió lo prometido, una empresa que no responde a los reclamos — la ley de defensa del consumidor te da herramientas concretas para reclamar, y muchas veces alcanza con saber usarlas bien.
Te acompañamos desde el reclamo administrativo hasta, si hace falta, la instancia judicial. En muchos casos, una intimación bien fundada resuelve el problema antes de llegar a juicio.
Trabajamos tanto reclamos individuales como situaciones que involucran cláusulas abusivas en contratos de adhesión, un problema cada vez más frecuente en contratos de servicios masivos (bancos, seguros, telecomunicaciones).
Ejemplos de situaciones que solemos acompañar: productos defectuosos que el vendedor no quiere reparar ni reemplazar; servicios contratados que no se prestaron como fueron ofrecidos; cargos indebidos en resúmenes bancarios o de tarjeta; y contratos con cláusulas que perjudican al consumidor de forma desproporcionada.
Escribimos una nota sobre este tema en nuestro blog jurídico.
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